La Ocupación Romana

Historia Cabo de Gata. La Ocupación Romana

El desembarco de Roma en Ampurias (Gerona), en el 218 a. d. C., supondría el final del mundo cartaginés, llevando al Mediterráneo a un destino común: la unificación romana.

Abundan los restos materiales de la época: cepos y ánforas en el Cabo de Gata y playas de San José, Cala Higuera, Escullos y Rodalquilar, villas, fábricas de salazón, enterramientos y restos de calzada romana y obras hidráulicas.

La ocupación tardó 150 años en consolidarse, coincidiendo con la paz de Augusto. Hasta entonces, el interés de Roma giró en torno a la metalurgia en el Sudeste y en Níjar al oro de Rodalquilar, la actividad pesquera y las salinas. Los aljibes fueron realizados para el cultivo local y para abastecerse en la rutas hacia el interior. Antes de la caída y divión del imperio, los bárbaros del Norte y “mauros” ya invadían estas tierras, cayendo en le olvido en los glos VI y VII, cuando Bizancio gobernaba desde Cartago Spartaria (Cartagena).

Esta época dejó influencias del Egeo, como el muro encalado, la planta central y las cúpulas de color. En el s. VII, bajo el obispado visigótico de Urci ( en Huércal, junto a Almería), conviven comerciantes orientales y judíos con restos de población romana, griega, ibérica y norteafricana.

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13 de junio de 2017
degata